¿Deberías usar parasoles windproof, o bastante con modelos convecionales? El viento suele ser el principal inconveniente al que se enfrentan los parasoles instalados en terrazas de hostelería, jardines y azoteas. La durabilidad de los modelos convencionales puede verse seriamente perjudicada debido a las rachas intensas, que pueden provocar que se doble, se rompa o incluso salga volando.
En este sentido, es mucho mejor y más recomendable utilizar un parasol windproof certificado, lo que permite soportar vientos fuertes, y más en Zaragoza con el cierzo. Tener parasoles resistentes al viento es sin duda la mejor opción para profesionales, ya que permite mejorar el bienestar de los clientes.
¿Qué ciencia hay detrás de este tipo de parasoles? ¿Por qué deberías comprar e instalar un parasol resistente al viento? Te lo contamos.
Cómo el viento afecta a los parasoles convencionales y por qué se rompen antes de tiempo
Los parasoles tradicionales están pensados para dar sombra, no para combatir fuerzas aerodinámicas. Cuando el viento incide sobre la superficie de la lona, genera una presión que empuja la estructura hacia arriba, hacia los lados o ambos a la vez.
Esto provoca tres problemas habituales:
- Efecto vela: significa que la lona del parasol actúa como como una vela de barco. Con vientos moderados, esto ya provoca oscilaciones que, repetidas en el tiempo, aflojan tornillos, tuercas y puntos de unión.
- Torsión del mástil: el mástil es el elemento que más sufre. Si no tiene suficiente diámetro, grosor o rigidez, se dobla o se parte por fatiga mecánica.
- Rotura de varillas y articulaciones: las varillas que tensan la lona en parasoles convencionales suelen ser finas y no están diseñadas para soportar cargas dinámicas. Bajo rachas fuertes, se rompen o se salen fácilmente de su alojamiento.
Mirándolo desde esta perspectiva, los profesionales hosteleros se encuentran con que un parasol aparentemente económico no termina de cumplir su función. Dura una temporada como mucho, enseguida sufre daños materiales, e incluso se corre el riesgo de que puedan herir a un cliente o camarero.
De ahí la necesidad, cada vez más evidente, de parasoles profesionales windproof, con ingeniería específica para entornos ventosos.
Ingeniería detrás de un parasol resistente al viento
Un parasol capaz de resistir vientos de 100 km/h se ha diseñado para integrar soluciones de ingeniería destinadas a disipar fuerzas y aumentar la estabilidad. Los parasoles windproof utilizan mástiles de aluminio extruido de alta densidad o acero galvanizado, con mayor grosor y tratamientos anticorrosión.

También suelen contar con varillas reforzadas, a menudo fabricadas en aluminio macizo o fibras técnicas, lo que permite que tengan una mayor resistencia y vida útil. La tornillería, por otra parte, es de acero inoxidable A2 o A4, por lo que se ha diseñado para soportar las vibraciones constantes.
Por su parte, las lonas utilizan tejidos microperforados, que permiten que pase parte del viento. Están hechas con fibras de alta tenacidad, que no se deforman con los cambios de temperatura. Además, también suelen incluir tratamientos anti-UV, impermeables y anti-rotura, lo que mejora la vida útil del parasol.
Su diseño aerodinámico, estructuras diseñadas para facilitar el paso del aire y bases pesadas diseñadas para anclar al suelo permiten mantener el centro de gravedad, de manera que los parasoles no se inclinen o se caigan con el viento más intenso.
Test reales de resistencia al viento
Los parasoles resistentes al viento se han diseñado para soportar vientos desde 20 hasta 100 kilómetros por hora, dependiendo del modelo. Esto viene corroborado por tests reales y pruebas de laboratorio, que aparecen debidamente reflejados en las certificaciones de los parasoles.
La norma en la que se regula la resistencia al viento de los parasoles exteriores es la EN 13659. En ésta se reflejan los criterios de seguridad y rendimiento que deben tener para que puedan ser calificados como resistentes al viento.
Los parasoles con resistencia al viento se clasifican con una numeración de a 0 a 6, donde los parasoles con una clasificación 0 soportan vientos de 0 a 20 kilómetros por hora, y son sólo útiles para zonas altamente protegidas, mientras que los tienen una clasificación de 6 se pueden utilizar en zonas de vientos más fuertes, o incluso en áreas de montaña a gran altitud. Para que un parasol pueda tener clasificación de 6, debe haber pasado las pruebas de laboratorio necesarias.

En Toldos Lucas preferimos actuar con prudencia y estar siempre del lado de la seguridad de nuestros clientes. Aunque las pruebas de laboratorio indiquen que estos parasoles pueden soportar rachas de viento de hasta 100 km/h, sabemos que, cuando las inclemencias del tiempo se desatan, no podemos arriesgarnos a mantenerlos abiertos durante demasiado tiempo, la velocidad del viento puede aumentar de forma repentina y no es realista ni seguro estar midiéndola constantemente.
Por eso, consideramos que este tipo de parasoles es una muy buena opción en ciudades ventosas como Zaragoza, donde, ante una ola de viento, cualquier parasol de menor calidad puede salir volando. Ahora bien, cuando la situación meteorológica se complica de verdad, nuestra recomendación, y la que yo mismo respaldo, es plegar el parasol y esperar a que mejoren las condiciones, la seguridad de vuestros clientes siempre debe estar por encima de todo.
Cuándo elegir un parasol windproof en hostelería y cómo amortizar su inversión
Un parasol resistente al viento es una inversión ideal para negocios de hostelería en zonas de montaña, zonas costeras con mucho viento, o terrazas en plazas amplias, con pocos obstáculos y por supuesto en Zaragoza, con nuestrro querido cierzo.
La gran ventaja de este tipo de parasoles es que pueden aguantar muchos años sin deformarse, incluso en las condiciones más extremas. Al sufrir menos roturas o caídas debido al viento, ofrecen un desempeño mucho mejor a lo largo de los años, reduciendo los costes del mantenimiento.
En lugar de tener que comprar un parasol convencional cada año, con un coste de 700 euros, un parasol windproof, que puede tener un coste sensiblemente más elevado, puede durar muchos más años. Dependiendo de cuántas mesas tengas y el ticket medio por cliente, se puede tardar menos de un año en amortizar perfectamente, teniendo en cuenta que podrás usarlo la siguiente temporada.
Desde Toldos Lucas te invitamos a considerar los parasoles windproof para mejorar tu negocio hostelero. Aunque puedan resultar un poco más costosos, ayudan a mejorar tu imagen profesional en entornos donde el viento es un factor que no se puede eludir, y puede marcar la diferencia entre que las mesas estén ocupadas o vacías.
General Manager en Toldos Lucas en Zaragoza.
Estudié Administración y Dirección de Empresas en ICADE y comencé en Toldos Lucas como ayudante de instalación.
Con los años pasé por puestos técnicos y comerciales hasta que en 2014 asumí la gerencia, donde sigo trabajando para hacer crecer la empresa día a día.


0 comentarios